Canción Nocturna (José Angel Buesa)

noviembre 28, 2008 at 4:40 pm (JoséAngelBuesa, Nocturnos/Baladas/Canciones)

cancion-nocturnaA los pies de tu cama, como un perro,
se echó mi corazón.

Noche tras noche
gime calladamente su reproche
y sufre injustamente su destierro.

Allí está. Nada importa que lo aparte
tu pie pequeño y cruel.

Allí, en la sombra,
calla el grito de amor con que te nombra,
para no despertarte.

Noche tras noche, hasta que llega el día,
gime un reproche y sufre su destierro.
Tú no lo sabes, – nadie lo sabría.

Y a los pies de tu cama, como un perro,
mi corazón espera todavía.

Permalink Dejar un comentario

Madrigal (José Angel Buesa)

noviembre 25, 2008 at 4:43 pm (JoséAngelBuesa, Sonetos)

En el pequeño ramo de azucenas
una azucena más era tu mano,
en el ramaje azul de cuyas venas
vibraba el ritmo de un cantar lejano…

Y al redor de tu mano, prisionera
entre aromas y pétalos de nieve,
grácil volaba con un giro leve
la mariposa azul de la quimera…

Y mis labios, ansiosos de azucenas,
buscaron la azucena más hermosa,
dejando en ella un ósculo pagano….

Y besé una azucena temblorosa,
con un ramaje de azuladas venas,
¡la azucena de nácar de tu mano!…

Permalink 1 comentario

Ya Todos la Olvidaron (José Angel Buesa)

noviembre 21, 2008 at 2:15 am (JoséAngelBuesa, Poemas)

ya-todos-la-olvidaronYa todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido
pero sobre las rosas de la tumba reciente,
florecía el recuerdo más allá del olvido…
Yo era el hosco, el ausente.

Que le importa a la noche que se apague una estrella
si el mar sigue cantando cuando pierde una ola.
Ya están secos los ojos que lloraron por ella,
ya se ha quedado sola.

Ahora ya sigue, sola, su viaje hacia el espanto
por las noches profundas bajo el cielo inclemente.
Ya nadie me reprocha que no lloré aquel llanto,
que fui el hosco, el ausente…

Ya nadie le disputa su silencio y su sombra,
sobre todo su sombra bajo la luz del día.
Ya todos la olvidaron Señor, nadie la nombra,
yo la recuerdo todavía.

Permalink Dejar un comentario

Soneto Para un Reproche (José Angel Buesa)

noviembre 21, 2008 at 1:55 am (JoséAngelBuesa, Sonetos)

Yo no sé si tú esperas todavía
el gran amor con que soñaste en vano,
que era un pozo en la tarde de verano
y era la sed que el pozo calmaría.

Yo sólo sé que estuvo cerca un día,
cuando tú lo creíste más lejano
y fue una llama que se heló en tu mano
al separar tu mano de la mía.

Así fue: poca cosa en el olvido
como el viento que llega y ya se ha ido
o la rama partida sin dar flor;

pero no es culpa mía si tú hiciste
una cosa vulgar, pequeña y triste
de lo que puedo ser un gran amor.

Permalink Dejar un comentario

Poema del Extasis (José Angel Buesa)

noviembre 17, 2008 at 2:49 am (JoséAngelBuesa, Poemas)

poema-del-extasisNo, nunca fue mi mano más lenta que en la hora
secretamente mía de aquella noche…aquella.
Fue así como una nube cuando oculta una estrella
o así como una estrella que se pierde en la aurora.

Nunca tuvo mi mano más quietud impaciente
semejante a la mano de un ladrón inexperto
porque fue como un buque que oscilara en el puerto
con el ansia inconforme de zarpar de repente.

Si aquella noche, noche para soñar en vano
o encender una estrella o apagar una duda
surgió bajo mi mano tu belleza desnuda,
como si tu belleza surgiera de mi mano.

Ni una sola palabra de temor o reproche
abrevió el retardado placer del desenlace,
como crece un jacinto frente al alba que nace
o como nace el alba del fondo de la noche.

No, nunca fue una mano más lenta ni más leve
que mi mano de amante con su gesto de amigo.
Eras como la nieve cayendo sobre el trigo
o un trigo milagroso brotando de la nieve.

Y tú estabas inmóvil bajo la selva rosa
como una flor fantástica que se abriera en el lecho
mientras mi mano lenta descubría en tu pecho
dos motivos iguales para llamarte hermosa.

Pero desde esa noche de calma y de tormenta
desorientadamente vacilé en una duda:
si cerraste los ojos por no verte desnuda
o bien porque mi mano fue demasiado lenta.

Permalink 1 comentario

Te Propongo Un Pacto (José Angel Buesa)

noviembre 17, 2008 at 2:29 am (JoséAngelBuesa, Poemas)

Te propongo un pacto de amor trascendente
a la sombra de un árbol y a la orilla de un río:
te propongo que nos enamoremos locamente
en estas últimas tardes sentimentales del estío….

Ah querida, que hermoso debe ser ese amor diferente
ese gran amor prematuramente tardío,
y después separarnos, saludándonos cortésmente,
sin agravios, sin resentimientos y sin hastío.

Permalink 2 comentarios

Acuérdate de Mí (José Angel Buesa)

noviembre 11, 2008 at 8:31 pm (JoséAngelBuesa, Poemas)

acuerdate-de-miCuando vengan las sombras del olvido
a borrar de mi alma el sentimiento,
no dejes, por Dios, borrar el nido
donde siempre durmió mi pensamiento.

Si sabes que mi amor jamás olvida
que no puedo vivir lejos de ti
dime que en el sendero de la vida
alguna vez te acordarás de mí.

Cuando al pasar inclines la cabeza
y yo no pueda recoger tu llanto,
en esa soledad de la tristeza
te acordarás de aquel que te amó tanto.

No podrás olvidar que te he adorado
con ciego y delirante frenesí
y en las confusas sombras del pasado,
luz de mis ojos, te acordarás de mí.

El tiempo corre con denso vuelo
ya se va adelantando entre los dos
no me olvides jamás. Dame un recuerdo!
y no me digas para siempre adiós.

Permalink Dejar un comentario

Los Navegantes (José Angel Buesa)

noviembre 11, 2008 at 8:15 pm (JoséAngelBuesa, Sonetos)

Los navegantes se bambolean sobre las rutas
que en los inéditos mares rubrican las carabelas.
Las cuerdas vibran ante las ráfagas que hinchan las velas,
y el agua ruge cuando entreabre sus hondas grutas.

Gajos que muestran púrpuras y otros de extrañas frutas
prometen costas donde el inicio de sus estelas.
Cual roncos órganos, truenan las olas sus cantinelas,
peinando en tanto sus cabelleras verdes e hirsutas.

De su invisible coro de liras y de violines
la brisa aclara las voces tímidas en los confines
donde la niebla teje su espesa malla inquietante.

Las naves pasan, como un desfile de solitarios
que aún exorcizan los espectros de los corsarios
sobre la ruta que trazó a siglos el Almirante!…

Permalink Dejar un comentario

Dios No lo Sabe (José Angel Buesa)

noviembre 9, 2008 at 9:31 pm (JoséAngelBuesa, Poemas)

dios-no-lo-sabeDios no lo sabe, pero yo estoy triste
como los viejos pozos en la tarde;
triste como el portón de la herrería
que hace cien años que no ha abierto nadie.
Ya le encuentro sabor de sed al
agua, viendo crecer un trigo miserable;
y todo se me va con el otoño,
pero Dios no lo sabe.

Dios no lo sabe, porque está allá arriba,
y yo acá abajo, triste a mi manera;
yo, que ya sé lo que no dice el viento
y de qué modo hay que pisar la yerba.
Dios no lo sabe, pero yo lo digo,
solo en la noche, solo en la tristeza,
y eso que sé que nada cambiaría
aunque Dios lo supiera.

Yo sé el camino del que sigue andando
derechamente hacia ninguna parte,
y ese lado del tiempo donde hay nieve
para el pequeño amor que llega tarde.
Yo sé cómo se cierra cada puerta
en el anochecer de cada calle;
y sé que hay un sol negro que da sombra,
pero Dios no lo sabe.

Yo sé del hacia abajo en las raíces,
sin hacia arriba, hacia la primavera;
de la lluvia que llueve y ya no es lluvia
en la arena que sigue siendo arena.
Dios no lo sabe, y nada cambiaría,
nada, por más que un día lo supiera.
—O tal vez Dios lo sabe, y está triste sin que nadie lo sepa…

Permalink 2 comentarios

Elegía Lamentable (José Angel Buesa)

noviembre 9, 2008 at 9:18 pm (Elegías, JoséAngelBuesa)

(Buesa, como siempre, llegando hasta lo más hondo de nosotros. Que poema tan bello este.)

elegia-lamentableDesde este mismo instante seremos dos extraños
por estos pocos días, quién sabe cuántos años…
Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
uno de esos que nadie confiesa haber leído.
Y así mañana, al vernos en la calle, al acaso,
tú bajarás los ojos y apretarás el paso,
y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera…

                         II

Seremos dos extraños desde este mismo instante
y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
y como eres bonita, sentimental y fiel,
quizás, andando el tiempo, te casarás con él.
Y ya, más que un esposo será como un amigo,
aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
se te empañen los ojos, al llegar una fecha.

                         III

Acaso, cuando llueva, recordarás un día
en que estuvimos juntos y en que también llovía.
Y quizás no te pongas, nunca más, aquel traje
de terciopelo verde, con adornos de encaje.
O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
Y domingo a domingo cuando vayas a misa,
de tu casa a la iglesia, perderás tu sonrisa.

                        IV

¿Qué más puedo decirte? Serás la esposa honesta
que abanica al marido cuando ronca su siesta:
y tras fregar los platos y destender las camas,
te pasarás las noches sacando crucigramas…
Y así, años y años, hasta que, finalmente,
te morirás un día, como toda la gente.
Y voces que aún no existen sollozarán tu nombre,
y cerrarán tus ojos los hijos de otro hombre.

                         V

No me importa quién pase después por un sendero,
si me queda el orgullo de haber sido el primero.
Y el vaso que embriagara mi ilusión o mi hastío,
aunque esté en otra mano, seguirá siendo mío.
Por eso puedes irte, mi pobre soñadora,
pues si el reloj se para, no detiene la hora,
y tú serás la misma de las noches aquellas,
aunque cierres los ojos para no ver las estrellas….

Permalink Dejar un comentario

Next page »