El Amor Mojado ( José Angel Buesa )

noviembre 28, 2009 at 4:20 am (JoséAngelBuesa, Poemas)

En mitad de la noche sombría y tempestuosa,
cuando la raza humana sus fatigas reposa,
alguien toca a mi puerta con tímido reclamo.

-“¿Quién me busca a estas horas? – sobresaltado
exclamo-,
Quién perturba el silencio de mis dichas supremas?”

Y una voz me responde: -“Soy un niño; no temas:
Me he extraviado en la noche, y ando errante y
hambriento,
bajo el gélido azote de la lluvia y del viento…”

Y yo, compadecido por la súplica incierta,
prendo fuego a mi lámpara y entreabro la puerta.
Y al instante entra un niño de dorados cabellos,
grandes ojos azules de adorables destellos,
frescos labios purpúreos y mejillas de rosa.
Y entra alegre, ágil, frívolo, como una mariposa…

Bajo el brazo derecho trae un arco potente,
y un gajo de amaranto le enguirnalda la frente;
un haz de agudas flechas en su carcaj asoma,
y en su espalda palpitan dos alas de paloma.

Y al ver su desamparo sentí tal pesadumbre,
que sequé sus cabellos al amor de la lumbre,
entibié sus manitas entre mis manos rudas,
y alisé el terciopelo de sus plantas desnudas.

Poco después, el niño de rosadas mejillas
se sintió confortado, y huyó de mis rodillas.
Curioseó por la estancia con pueril regocijo,
escogió una saeta, tendió el arco, y me dijo:
-“Quiero ver si la lluvia me ha dejado inservible
mi juguete…”
                                      Y al punto lancé un grito terrible,
pues la rígida flecha se me clavó en el pecho !

El falaz diosecillo palmoteó satisfecho,
se echó al hombro la aljaba, me miró sonriente,
clavó en tierra un extremo de su arco inclemente,
y crispando sus manos en la cuerda tirante,
le arrancó cuatro veces un zumbido vibrante.

-“Extranjero: Sonríe …- dijo el niño -. En efecto,
la tensión de mi arco no sufrió desperfecto.
Y en pago a tus bondades, como el más alto don,
perpetuamente herido te dejo el corazón!”.

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Poema del Regreso ( José Angel Buesa )

noviembre 19, 2009 at 3:48 pm (JoséAngelBuesa, Poemas)

Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en tu puerta,
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizá tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto…porque estaba contigo.

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Dúo de Amor ( José Angel Buesa )

noviembre 10, 2009 at 8:48 pm (JoséAngelBuesa, Poemas)

DUO DE AMOREn el hondo silencio de la noche serena
se dilata un lejano perfume de azucena
y aquí, bajo los dedos de seda de la brisa
mi corazón se ensancha como en una sonrisa…

Y yo sé que el silencio tiene un ritmo profundo
donde palpita un eco del corazón del mundo,
un corazón inmenso que late no sé donde
pero que oye el latido del mío y me responde.

El corazón que sientes latir en derredor
es un eco del tuyo, que palpita de amor.
El corazón del mundo no es ilusorrio: Existe,
pero para escucharlo es preciso estar triste;

triste de esa tristeza que no tiene motivo
en esta lenta muerte del dolor de estar vivo.
La vida es un rosal cuando el alma se alegra
pero cuando está triste da una cosecha negra.

El amor es un río de luz entre la sombra
y santifica el labio pecador que lo nombra,
sólo el amor nos salva de esta gran pesadumbre
levantando el abismo para trocarlo en cumbre.

Sólo el amor nos salva del dolor de la vida
como una flor que nace de una rama caída;
pues si la primavera da verdor a la rama,
el corazón se llena de aroma, cuando ama.

Amar es triste a veces, más triste todavía
que no amar. El amor no siempre es alegría.
Tal vez por eso mismo es eterno el amor
porque al dejarnos tristes, hace dulce el dolor.

Amar es la tristeza de aprender a morir.
Amar es renacer. No amar, es no vivir.
El amor es a veces lo mismo que una herida
y esa herida nos duele para toda la vida.

Si cierras esa herida tu vida queda muerta,
por eso, sonriendo, haz que siempre esté abierta;
y si un día ella sola se cierra de repente
tú, con tus propias manos, ábrela nuevamente.

Desdichada alegría que nace del dolor
de un dolor de la rama también nace la flor,
pero de esa flor efímera, como todas, se mustia
y la rama se queda contraída de angustia.

Cada hoja que cae deja el sitio a otra hoja
y así el amor – resumen de toda paradoja-
renace en cada muerte con vida duradera
porque decir amor, es decir primavera.

Primavera del alma, primavera florecida
que deja un misterioso perfume en nuestra vida.
Primavera del alma, de perpetuo esplendor
que convierte en sonrisa la mueca del dolor.

Primavera de ensueño que nos traza un camino
en la intrinca selva donde acecha el destino.
Primavera que canta si el huracán la azota
y que da nuevo aliento tras de cada derrota.

Primavera magnánima cuyo verdor feliz
rejuvenece el árbol seco hasta la raíz…
Amor es la ley divina de plenitud humana
dolor que hoy nos agobia y añoramos mañana…

Eso es amor, y amando, también la vida es eso :
dos almas que se duermen a la sombra de un beso !

 

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